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Revista digital cultural de Compostela

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Todos los males del mundo

 

Iñaki Domínguez presenta “El expiador. Vida y obras de Charles Manson”, un libro en el que realiza una exhaustiva biografía del asesino en serie y explica el papel que jugó en los convulsos años 60 en Estados Unidos en base a las teorías del antropólogo y filósofo René Girard.

 

CEB: ¿Cómo te empezaste a interesar por la figura de Charles Manson?

Iñaki Domíguez: Siempre me interesé por Manson porque desde que era un niño me sentía muy atraído por los Estados Unidos de los años 60. Leí libros al respecto, vi documentales… tenía curiosidad por el tema. Y después de hacer mi libro “Signo de los tiempos”, donde uno de los capítulos iba precisamente sobre Charles Manson, decidí trabajar ese tema en profundidad.

Tu libro es una biografía muy exhaustiva. ¿Cómo te informaste?

Sin mucha complicación, ya llevaba mucho tiempo informándome y realmente es un placer investigar de un tema que te interesa. No se te hace pesado.

¿Se te quedó algo sin decir sobre él?

Creo que no. He dicho todo lo que quería decir.

¿Cómo ves a Manson después de haber escrito un libro sobre él?

No soy defensor en absoluto de Manson, es un asesino. Lo interesante de él es la secta que había a su alrededor. Pero realmente en términos de “maldad” o de “terror” no es un individuo especialmente terrible comparado con otros asesinos en serie de Estados Unidos mucho más sádicos, que mataban y torturaban a sus víctimas. Y es significativo que Manson ocupe el número uno en el imaginario popular. Principalmente por las víctimas que escogía: adineradas, del mundo del espectáculo y demás. Pero considero que no es más que un chivo expiatorio porque se proyecta en él la maldad más absoluta. Pero todo ese mal no deja de pertenecer a la comunidad de la que él mismo formaba parte.

¿Y a día de hoy por qué sigue generando tanta fascinación?

Pues precisamente por ser un chivo expiatorio. Cuando me refiero a ese concepto no hablo de una persona inocente que hace de cabeza de turco. Para nada. En realidad es una persona que cumple una función histórica. Cuando una sociedad está viviendo un conflicto interno importante y corre el peligro de desintegración, lo que hace es buscar un chivo expiatorio para inculcarle con toda la maldad de la sociedad para que esta pueda recuperar el orden. Esto pasa con Manson. Los chivos expiatorios son marginales, pertenecen a minorías, muchos de ellos son presos, no integrados del todo en la sociedad. Que sean chivos expiatorios no significa que sean buenas personas. Simplemente se les magnifica su estatura al otorgarles todos los pecados de la sociedad.

Otra característica del chivo de la que habla Girard es que es ambivalente. Se habla de la relación del concepto con el término griego de pharmakos, fármaco. El chivo se presenta como esa planta medicinal que te puede curar o que te puede matar. Está ese punto ambivalente. Por un lado es algo terrorífico y por el otro es objeto de una especie de culto. Y Manson, al ser un chivo expiatorio lo que hace es desarrollar una ambivalencia: es terriblemente malvado e igual de fascinante.

¿En la Europa actual podría darse un caso de “chivo expiatorio”?

El chivo expiatorio surge en un momento llamado “la crisis sacrificial”. Un gran desorden interno en la sociedad que amenaza con derrumbarse. En los años 60 en Estados Unidos había un cuestionamiento de la autoridad muy severo, había terrorismo y todo tipo de violencias. Realmente en la época actual no sé si llegamos a ese extremo. Esto no sería una crisis sacrificial. En esta última habría un gran desenfreno sexual, de gran creatividad… el Carnaval representa un paradigma que trata de emular esa situación de crisis. Y actualmente no veo una época de Carnaval tan significativa. Aunque es cierto que hay problemas considerables a nivel político y económico. También es cierto que la cultura europea es más avanzada, a mi juicio, que la norteamericana, que es muy religiosa y muy primitiva en algunos puntos. Y por eso es más propensa a buscar un chivo expiatorio. Aquí recurrimos a otros métodos para recomponer la sociedad en caso de emergencia.

¿Habría algún otro gran chivo expiatorio en la historia?

Hombre, el gran chivo expiatorio y arquetípico es Jesucristo. Sirve para inaugurar una nueva fase cultural mucho más amplia y acontece su llegada cuando el Imperio Romano está en decadencia y amenaza con desmoronarse. De algún modo Jesús sirve para recomponer el orden, solo que a través de un nuevo modelo cristiano.

El gran crimen de La Familia fue el de la actriz Sharon Tate y sus invitados, un atentado contra las élites culturales. ¿Por qué crees que ante un atentado tan mediático de produce un efecto tan reaccionario y de repulsa por parte de la sociedad?

Pues porque ese atentado contra la élite es un atentado contra la propia estructura social. Si atentas contra las personas que no tienen poder, no existe una amenaza real a que la sociedad se caiga. Pero atacar las élites es atacar el sustento, sus propias bases, y es desestabilizante y muy potente.

¿Qué tipo de inteligencia podía tener Manson?

Era una persona intuitiva y muy inteligente en ese ámbito, comprendiendo a otras personas y sabiendo manipularlas. Pero no era una persona intelectualmente sofisticada o leída. Pero tomaba cosas de varios puntos y les daba utilidad. Descubría las necesidades o miedos de las personas y los utilizaba a su favor.

Es casi obligatorio preguntarte por la última peli de Tarantino. ¿Cómo has visto el retrato que se hace de Manson y de La Familia?

Me parece bien, está adecuadamente reflejada. Los miembros de La Familia no eran realmente inteligentes, eran unas personas necesitadas y perdidas. Manson aprovechó bien su contexto histórico. El sexo, las drogas, la búsqueda de formas de religiosidad alternativas… Todo eso le permitió aprovecharse de esas personas, porque no hay que olvidar que él era un proxeneta. De hecho, ya había estado encarcelado por eso. Y Manson quiso dar un salto de proxeneta a gurú, queriendo aprovecharse también de la gente y vivir cómodamente a expensas del resto.

Una vez que se señal a un chivo expiatorio y que este carga con los pecados de la sociedad, ¿qué es lo que pasa exactamente? ¿Luego se reestructura el orden social de nuevo? ¿Cómo es esa reestructuración? ¿La sociedad se vuelve más sólida?

Simplemente se recupera el orden y la sociedad se ve rejuvenecida de nuevo. Lo que ocurre es un reordenamiento, un proceso de muerte y resurrección. Un orden que acepta e integra los elementos de distensión. Los elementos revolucionarios, en los años 60, se integran en la propia sociedad, para que esta siga operando. Es una válvula de escape para que todo siga funcionando.

 

Redacción: Román Aday / Fotografías de Silvia Varela
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